Es la Mar que salvaguarda,
que protege y que te ampara,
de temores y de dudas…
La Mar… que está ahí… dentro del Alma.
La Mar, en Mirar Azul, divisa a la Luna
que enmudecida hoy estaba…
Sólo escuchan, sólo acompañan.
Sólo mirando las dos,
al niño… hombre hoy.
¡En un suspiro del Alma!
La Luna le dice al niño… en murmullo,
mientras la Mar le contempla
con sonrisa silenciada…
No temas, niño.
¡Mi Hombre de Madrugada…!
Yo… La Luna, Ella… La Mar…
Bañando… Agua Templada!
Para que tú…
No sientas temor alguno
¡Ni al Nacimiento del Alba…!
La Luna y el Mar,
desde su brillo acuoso,
Velan al niño…
Mientras él, ¡Hombre ya!
¡A su L u n a y, A su M a r…!

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